Mi cama estaba helada, bueno, al menos lo que yo considero cama. Tal vez el frío de mi habitación sea mi culpa, no lo sé. Me levanté con pereza y decidí recorrer un poco mi hogar antes de salir a dar mi caminata sin rumbo aparente de todos los días. Vacío como siempre, con una leve fragancia a soledad y tristeza, pero tal vez sólo sea la humedad que hace que el ambiente se vea más tétrico de lo que ya es. Nada en la alacena, como de costumbre, sera inútil volver a revisarla mañana, tampoco habrá nada, y eso también es costumbre. Unos tímidos rayos de luz trataban de entrar por la ventana que daba a la calle, como queriendo encontrar refugio en mi refugio. Asomé la cabeza por la misma ventana, dejando que el viento de otoño me refrescará un poco, que me recordará el cruel mundo en el que vivo. Me deleité viendo como unos niños disfrutaban vividamente de un juego de escondidas. Decidí finalmente salir del oscuro agujero de mi hogar para visitar momentáneamente el oscuro agujero que es el mundo externo. Como siempre nadie me saludo en el camino a la salida del edificio, y nadie me despidió cuando lo abandone por unas horas. No se si era mi olor a muerte o mi aspecto a haber recibido una golpiza que alejaba a la gente de mi, pero después de varios años me termine acostumbrando. Visitar el asilo para vagabundos no tenía sentido ya, entendí la última vez que fui que ya no sería ni alimentado ni bienvenido en ese lugar nunca más, mi estómago me reprochaba eso todos los días. De camino a la estación de trenes casi soy atropellado por una motocicleta que venía a toda velocidad por la avenida principal. Creo que estaba distraído observando un par de mariposas blancas danzar sobre las vías del tren, y no me di cuenta que ya estaba fuera de la seguridad de la acera. No es necesario aclarar que el motociclista me insultó en varios idiomas y que varios peatones lo insultaron a él también en mi defensa, aún no entiendo porque pero lo agradecí con una sonrisa lo más patética y tímida posible. Después de despedirme de mis defensoner anónimos continúe mi recorrido hacia la estación, necesitaba encontrar a alguien. Mientras iba en viaje empezó a nevar. Si, en este lugar nieva en otoño, no me juzguen. De todos modos, empezó a nevar. Me encanta ver las caras de felicidad y euforia que sienten los niños al salir a la calle y notar el milagro que está ocurriendo, es hermoso. La nieve cubría todos los rincones de la calle, bañando todo el lugar con una fina y delicada capa blanca de frío. Frío que me estaba empezando a afectar, necesitaba apresurarme. Aligere el paso para llegar lo más rápido posible a mi objetivo, aunque no pude hacerlo por mucho tiempo ya que al tropezar con un charco semi congelado resbale e impacte con un poco de fuerza contra la fría y áspera acera. Solo una niña pequeña se acercó a ayudarme, pero fue detenida por la que parecía ser su madre, argumentando que yo "podría levantarme sólo". Seguí mi camino un poco más lento y mucho mas dolido, tanto por el golpe como por la madre de la niña, pero aún así debía llegar a tiempo, no podía retrasarme otra vez, no de nuevo. Luego de unas tortuosas 10 manzanas más caminando, finalmente llegue a la estación de trenes. Al entrar al anden principal, empecé a buscar a mi persona especial, pero no la encontré. Subí sobre un banco para aumentar mi vista un poco mas, pero tampoco hubo demasiado cambio. Trate de gritar su nombre sólo para ser callado por un par de adolescentes que acababan de bajar del tren del mediodía. El tren del mediodía, en ese momento me di cuenta. Si lo recuerdo correctamente, ella me dijo que la esperara hasta el mediodía, porque debía llegar a la universidad a tiempo y no podía retrasarse por mi culpa de nuevo. Al parecer, no pudo esperarme mucho tiempo más y me abandono otra vez. Ya no se que sentir, encontrarla todos los días era mi única motivación, la única razón por la que soportaba todo el sufrimiento del día a día, por ella. Pero ahora, en este lugar lleno de gente, me siento más sólo que nunca. Estoy viendo con miedo a las vías del tren a medida que se acerca el siguiente vehículo cargado de gente y sufrimiento. ¿Aquí termina mi historia? Por primera vez en mucho tiempo, creo que si...
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